He vivido entre escombros y silencios.
He caminado donde la vida se desangra en cada esquina, donde el ruido de un proyectil es la única certeza, y el polvo de los edificios derrumbados se pega a la piel como una segunda memoria.
Fui corresponsal de guerra, pero más allá de la etiqueta, fui testigo: testigo de la barbarie y de la ternura, de la muerte y de esa chispa testaruda de humanidad que sobrevive incluso en ruinas. Me asomé al abismo y, muchas veces, el abismo me devolvió la mirada.

He sentido miedo, no lo niego. Ese miedo íntimo, físico, que te paraliza las entrañas cuando silba una bala cerca. Y, sin embargo, lo que más me desgarraba no era temer por mí, sino por los rostros que encontraba: los niños que jugaban con lo que quedaba de un balón, las madres que se aferraban a una manta como si fuera la última frontera contra el horror.
He sufrido y lo confieso sin pudor: he cargado con culpas, con preguntas que nadie responde. ¿De qué sirve contar la guerra si nunca cesa? ¿De qué sirve escribir la verdad si los poderosos la tuercen a su antojo? He llorado en soledad, en habitaciones anónimas, donde el silencio era tan denso como el humo de la pólvora que dejaba atrás. Pero también he aprendido. Aprendí que el dolor no se mide en estadísticas, sino en miradas. Aprendí que mi oficio es memoria, aunque duela. Que si yo callo, los que cayeron mueren dos veces, Que si yo me rindo, sus voces se extinguen en el polvo. Hoy me abro en canal porque el peso de lo vivido no se puede llevar siempre en silencio.

Porque necesito que lo sepan: lo que he visto no son solo historias de guerra, son heridas abiertas en el corazón del mundo. Y yo también estoy herido.
Pero aquí estoy, de pie. Con cicatrices que no se ven, pero que me recuerdan que sigo vivo. Que aún puedo contar, que aún puedo escribir, que aún puedo decir: mirad, esto es lo que pasa, esto es lo que somos capaces de hacer y de soportar.
Y si mi sufrimiento sirve para que alguien, aunque sea una solo persona, entienda el valor de la vida, entonces todo este dolor habrá encontrado sentido.