La exposición Desbordes de la pintora Nuria Catedra en la Torre del Baró de Viladecans dejó mucho más que una propuesta artística: dejó una lección de sensibilidad humana.
Mi amiga Cristina / una dura abogada pero con «piel sensible» / fue la que llamó mi atención sobre la exposición y allí que me fui.
«Ha sabido convertir el arte en un espacio de integración»
Personalmente, lo que más me impresionó no fue únicamente la fuerza estética de sus obras, sino la manera en que Nuria ha sabido convertir el arte en un espacio de integración, emoción y dignidad para personas con discapacidad intelectual.





Su trabajo junto a colectivos y entidades sociales demuestra que el arte puede romper barreras y convertirse en lenguaje común. Nuria no ha querido simplemente incluir sus creaciones dentro de una exposición; ha querido compartir el propio proceso artístico con ellos, hacerles partícipes, visibles y protagonistas de una experiencia donde la creatividad se transforma también en afecto y reconocimiento.

Hay en su obra una sensibilidad poco frecuente. Sus piezas no nacen para convertirse en simples cuadros decorativos colgados sobre un sofá. Sus creaciones buscan provocar, envolver, emocionar y dialogar con quien las contempla. Son obras que salen del marco, que invaden el espacio y que, de alguna manera, también nos obligan a salir de nuestra mirada cómoda sobre el arte y sobre la sociedad.


En tiempos donde muchas veces el arte parece destinado únicamente al mercado o a la estética superficial, Nuria Catedra devuelve a la pintura algo esencial: humanidad
Espectacular la exposición de Nuria Cátedra!!!!