La verdad es el único camino

Supongo que no fui el único que se dio cuenta del temblor de manos del candidato Sánchez durante el debate “cara a cara” que ATRESMEDIA organizó.

No estaba cómodo, se le notaba.

Y es que este “pequeño dictador” (entiéndase la ironía) que nos hemos tenido que tragar durante estos últimos 5 años un mes y 21 días, no estaba acostumbrado a no tener “ventajas” en el juego.

No tener que debatir con el líder de la oposición en el Congreso y solo hacerlo en el Senado con ventaja de tiempo para él, le daba una holgura de tranquilidad de la que careció durante el debate. Además, me sorprendió sobremanera la “mala leche” que se gasta este nuestro todavía actual presidente (en un momento dado del debate, en el que se sentía molesto por no tener el turno de palabra, miró amenazante al atril de moderadores…)

Su falta de memoria, al no recordar que debatía con Feijóo y no con Abascal le llevó a repetir la palabra VOXtropecientas mil” veces.

¡Aiii calla, pero qué digo… si lo hizo expresamente!

Sus aspavientos realizados con los brazos a mí no me representan y me resultaron vulgares para un presidente del ejecutivo. Este sí es el auténtico Pedro Sánchez… descolocado, nervioso, fuera de lugar. En algunos momentos, si me lo permiten, lo noté agresivo.

No podemos, no debemos, no nos merecemos; en el momento difícil y delicado en el que se encuentra nuestro país, tener al frente a un vendehúmos.  Tener hambre de poder, pasa factura y cuando Sánchez realizó la moción de censura contra Rajoy, la tenía. Después, todos sabemos lo sucedido…

Este Bruto contemporáneo, fue eliminando a parte de los que le sirvieron y que él creyó que le obstaculizarían.

«Creo alianzas imposibles para mantener el cargo, desdiciendo lo dicho y prometido por él»

Y es que… cuando un político deja de ser creíble, debe retirarse. Por él mismo, o por el pueblo.

¡Ya no es un servidor público!