Todo tiene un precio, todo.

Todo tiene un precio, todo…

Volver a comenzar, volver a orientarse, volver a lo que uno sabe hacer. Tomar el norte es fácil, y más en esta profesión que me tocó vivir. La sociedad española vive momentos de confusión motivada por- y porqué no decirlo- los medios de comunicación en gran parte. 

¿Somos culpables entonces?

¡No! Si no te vendes, no.

Y cuando digo venderse me refiero a dejarse “censurar”.

Yo lo viví recientemente en mis carnes: “No Martos, no. Estas imágenes son demasiado crudas, no las podemos mostrar” Claro, es más fácil vender al “otro” como culpable. Los conflictos armados tienen culpables siempre, pero… ¿sabemos distinguirlos?

Los túneles plenos de armas que Hamás tiene bajo hospitales y edificios oficiales son una realidad. También es una realidad que el gobierno Israelí instó a los habitantes del norte de la Franja de Gaza a abandonar esa posición antes de su incursión terrestre. Las imágenes de personas asesinadas por Hamás parecen no interesar, sólo interesa el resultado y víctimas de un ataque que previamente fue avisado. 

La Franja de Gaza es culpable de permitirse asimismo la convivencia con la barbarie de Hamás. 

Y de esos barros estos lodos…

Todo esto pareció no interesar a un canal nacional de máxima audiencia, pues vale. Fue emitido en una televisión extranjera en horario de “prime time”. Uno ya tiene una edad para no dejarse censurar. Y sí, todo tiene un precio, y mí vida vale mucho. 

¡He vuelto!